Últimamente no he tenido demasiado tiempo para bloguear, mucho trabajo, exámenes, varios proyectos desarrollándose, pero creo que a partir de ahora podré recuperar el ritmo.
Uno de los temas de actualidad que más me han impactado ha sido la muerte de José Saramago. Uno de mis escritores favoritos. Humanista, intelectual, directo… con un estilo impecable. Algunos de sus libros son de esos que recuerdas para siempre. Por ejemplo: Ensayo sobre la ceguera o El evangelio según Jesucristo entre muchos otros.
El Nobel nos ha dejado un gran legado y, se esté o no de acuerdo con sus ideas (yo en algunas lo estaba y en otras discrepaba un poco) creo que es una vergüenza escribir barbaridades sobre alguien cuyo cadáver aún está caliente. Una persona que ya no se puede defender de ningún modo. Y que dichos ataques verbales y escritos (recogidos en un “magnífico” obituario) hayan sido perpetrados por la Iglesia Católica me parece lo más incongruente y vergonzoso de todo.
Ellos que predican la caridad cristiana. Ellos que repiten sin cesar eso de quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Ellos que dicen que todos somos iguales ante ese Dios suyo. Ellos.
Al parecer como Saramago era públicamente antirreligioso no se merecía descansar en paz…
Están perdiendo tanta credibilidad y presencia que tienen que recurrir al escándalo o al sensacionalismo religioso para que se hable de ellos.
El orgullo precede a la caída señores hipócritas. Qué asco me dan.
Adjunto un vídeo de una de las escenas más conocidas de El ala oeste de la Casa Blanca (una de mis series preferidas) sobre lo coherente y respetuosa que es la Iglesia donde además también se habla del tema de los homosexuales, algo que viene muy al caso ya que se acerca el día del Orgullo Gay.
Peace & Love
Arkham

Algunas veces, la derecha de este país y su compañera de baile la Iglesia 








Debatiendo…